Te desvelo qué gastos de los hijos forman parte de la pensión de alimentos y cuales no, según la Ley Vasca 7/2015

En cuanto a los gastos ordinarios -integrante de la pension de alimentos mensual- dispone el párrafo 1º del apartado 2º del Art. 10 de la Ley :

Deben considerarse gastos necesarios ordinarios los que los hijos e hijas precisen de forma habitual y cuyo devengo sea previsible, así como cualesquiera otros que los progenitores pacten como tales

Por contraposición a aquellos, en cuanto a los gastos extraordinarios, dispone el párrafo 2º del apartado 2º del Art. 10 de la Ley Vasca:

Por el contrario serán gastos extraordinarios, a los efectos de lo dispuesto en este artículo, aquellos que se produzcan por necesidades imprevisibles e indeclinables de los hijos e hijas y, en todo caso, los gastos sanitarios no cubiertos por el sistema público de salud o por seguro médico, así como los de educación y formación por actividades convenientes, pero no obligatorias, para los hijos e hijas, siempre que exista acuerdo sobre ellas”.

El Art. 10.2 de la Ley vasca simplemente define genéricamente las distintas categorías de gastos de los hijos, exponiendo en algún caso, una enumeración ejemplificativa, no exhaustiva.

Pero a partir de estas definiciones genéricas, la praxis judicial demuestra que los diferentes gastos que pueden surgir de forma imprevista tras el establecimiento de la pensión de alimentos (por gastos ordinarios) dan lugar a numerosa controversia y litigiosidad. La casuística judicial sobre la naturaleza de cada gasto es tan grande como cada situación familiar: Tanto su carácter ordinario o extraordinario como, en este último caso, su indeclinabilidad, su mera conveniencia o incluso su carácter de voluntario, puede deducirse de múltiples factores y circunstancias: de los términos del consenso previo entre los progenitores en el Convenio Regulador o de los términos de la Sentencia, de la trayectoria escolar o sanitaria del hijo, el entorno social, cultural, etc., en que se desenvuelve la vida cotidiana familiar todo ello puesto en relación con su coste total…

Por ello, se impone en numerosas ocasiones la valoración judicial en cada caso concreto -atendidos los parámetros subjetivos y objetivos que determinen las necesidades del hijo y los que concreten las posibilidades económicas de los progenitores antes, durante y después de la ruptura-, para alcanzar la convicción sobre si un determinado gasto encaja o se acomoda dentro del contenido de lo indeclinable o conveniente para el hijo, o más bien simplemente resulta meramente adecuado.

Y, a partir de su calificación en una u otra categoría, se deduciría sobre cual de los progenitores recae la carga de afrontarlo y en qué medida.

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